GERMAINE GÓMEZ HARO
ALEJANDRO SANTIAGO: 2501 MIGRANTES
El fenómeno migratorio como consecuencia de la globalización económica y de las políticas neoliberales es uno de los temas más candentes y preocupantes de nuestra actualidad mundial. A pesar de todas las vicisitudes y peligros, año con año aumenta el número de personas que deciden dejar su terruño para lanzarse a la desesperada búsqueda de mejores oportunidades de trabajo en el país vecino, realidad siniestra que, por una parte, afecta a miles de familias marginadas que se quedan temporal o definitivamente sin sus hombres, mientras que, por la otra, paradójicamente constituye la principal fuente de captación de divisas de nuestro país.
Alejandro Santiago es un destacado artista oaxaqueño que ha vivido en carne propia la paulatina desaparición de la población principalmente masculina en su lugar de origen, Teococuilco, en la Sierra Norte. Migrante él mismo, partió de niño con su familia a la ciudad de Oaxaca, donde se formó como artista plástico. Años más tarde viajó a Europa y se instaló un tiempo en París, donde la nostalgia por sus orígenes se vio reflejada en su pintura, preñada de referencias a la cultura oaxaqueña. De vuelta en su tierra, el impacto de encontrar su pueblo natal prácticamente "vacío" debido al gran número de paisanos que se habían ido al otro lado, lo sacudió a tal grado que decidió adentrarse en la problemática de la migración y elevar su muy personal protesta en un canto solidario a través de su trabajo plástico. Así nació hace tres años el alucinante proyecto titulado 2501 migrantes, cuya primera fase se exhibe actualmente en el Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca (maco), como parte de las celebraciones del xiv Aniversario de esta institución que ha sido la columna vertebral del singular movimiento artístico que prolifera en esa ciudad.
El proyecto 2501 migrantes contempla la creación de ese número de esculturas en barro que representan a los 2 mil quinietos hombres que han emigrado de Teococuilco, más uno que simboliza a aquellos que seguirán partiendo mientras que la política social de nuestro país no lleve a cabo los cambios necesarios para combatir la pobreza extrema y la desigualdad social. A la fecha, Alejandro Santiago ha logrado reunir más de trescientas figuras que han sido magistralmente museografiadas por grupos en las diversas salas del edificio colonial, ocupando la totalidad del recinto. En el patio lateral se colocaron algunos personajes dentro de sus cajas de embalaje a manera de féretros, como un homenaje conmovedor a las innumerables víctimas que han muerto en el intento de cruzar la frontera.
Por increíble que parezca, cada una de estas fabulosas esculturas de tamaño natural posee sus propios rasgos físicos y estilísticos, lo que provoca en el espectador la sorpresa de estar ante una muchedumbre de arcilla que alude a la diversidad humana. Una vez terminada la totalidad de las piezas, se planea presentarlas en Teococuilco y después transportarlas a algún punto de la línea fronteriza y montar una magna instalación colocando las figuras en ambos territorios.
Con la ayuda de un equipo de unas diez personas debidamente instruidas en la compleja técnica de la cocción en alta temperatura, Santiago modela sus migrantes en barro rosa de Zacatecas y aplica en forma individual a cada pieza texturas, colores y engobes para proporcionarles una identidad personal. Adicionalmente, por medio de pastillaje y esgrafiado las reviste con diversos elementos icónicos que nos remiten directamente a su universo pictórico: máscaras, calaveras, varas, ramas, huesos al desnudo, un sinfín de referencias que funcionan como vocablos de un lenguaje expresionista de una gran fuerza vital.
Los migrantes de Alejandro Santiago son protagonistas de una marcha solemne y silenciosa que despierta en el espectador una profunda sensación de respeto y admiración. Sus rostros impávidos y sus miradas penetrantes reflejan la tensión psicológica que resulta del miedo y de la incertidumbre. El desconsuelo y la nostalgia están presentes en la rugosa piel de barro que muestra las heridas abiertas y revela un insondable hueco en el alma. Es un ejército callado de héroes y mártires anónimos que caminan con paso firme y valiente hacia la esperanza de alcanzar una vida digna.
Con sus sobrecogedores migrantes de barro, Alejandro Santiago denuncia el drama diaspórico y lanza un grito de protesta como tenaz acto de solidaridad desde la creación estética.
GERMAINE GÓMEZ HARO
ALEJANDRO SANTIAGO: 2501 MIGRANTES
The phenomenon of migration as a result of economic globalization and neoliberal policies is one of the most pressing and troubling issues of our world today. Despite all the vicissitudes and dangers, every year the number of people who decide to leave their homeland to launch a desperate search of better job opportunities in the neighboring country, sinister reality, on the one hand, affects thousands of marginalized families who stay temporarily or permanently, without their men, while, on the other, paradoxically, is the main source of foreign exchange earnings of our country.
Alejandro Santiago is an outstanding artist who has lived in Oaxaca firsthand the gradual disappearance of the mainly male population at their place of origin, Teococuilco, in the Sierra Norte. Migrant himself, left the child with his family to the city of Oaxaca, where he was trained as an artist. Years later traveled to Europe and settled some time in Paris, where nostalgia for his native country was reflected in his painting, full of references to the Oaxacan culture. Back at home, the impact to find his hometown nearly "empty" because of the large number of civilians who had gone to the other side, shook him so much that decided to delve into the issue of migration and raise their very personal protest in a song of solidarity through their artistic work. Thus was born three years ago the amazing project called 2501 migrants, whose first phase is currently showing at the Museum of Contemporary Art of Oaxaca (MACO), as part of celebrations for the Anniversary xiv of this institution that has been the backbone of the singular movement artistic flourishes there.
Migrant Project 2501 provides for the establishment of that number of clay sculptures representing the 2000 quinietos men who have migrated from Teococuilco, one more than those who still symbolizes basis while the social policy of our country does not perform the changes needed to combat extreme poverty and social inequality. To date, Alejandro Santiago has brought together over three hundred figures that have been masterfully museography by groups in the various rooms of the colonial building, occupying the entire site. In the side yard some characters were placed in their packing boxes as coffins, as a touching tribute to the countless victims who have died trying to cross the border.
Incredibly, each of these fabulous life-size sculptures has its own physical and stylistic features, resulting in the viewer's surprise stand before a crowd of clay, which refers to human diversity. Once all the pieces, it is planned to present them in Teococuilco and then transport them somewhere on the border and set up a facility magna placing the figures in both territories.
With the help of a team of about ten people properly trained in the complex technique of high temperature cooking, Santiago modeled his pink clay migrants from Zacatecas and individually applied to each piece textures, colors and slips to provide a personal identity . Additionally, through the frosting and coated with various engraved iconic elements that we refer directly to his pictorial universe: masks, skulls, sticks, branches, bare bones, endless references to work as an expressionist language words of a great life force.
Alejandro Santiago migrants are involved in a solemn and quiet place that awakens in the viewer a deep sense of respect and admiration. His face impassive and his penetrating gaze reflects the psychological stress resulting from fear and uncertainty. The sorrow and nostalgia are present in the rough skin of clay that shows the wounds and reveals a bottomless hole in the soul. It is a silent army of anonymous heroes and martyrs who walk with a firm and courageous step toward the hope of achieving a decent life.
With its breathtaking migrants clay, Alejandro Santiago denounced the diasporic drama and gives a persistent cry of protest as an act of solidarity from the aesthetic creation.